miércoles, 15 de abril de 2026

El nombre que el tiempo guardó: la memoria de un párroco en Mixco

La búsqueda iniciada por un detalle menor permitió recuperar un aspecto olvidado en la vida de un sacerdote muy querido.

Compartida por Luis Cajas en Fotos antiguas de Mixco

Hay sacerdotes cuyo paso por una comunidad no se mide únicamente por los años de servicio, sino por la huella que dejan en la memoria de quienes los conocieron. Ese fue el caso del presbítero Joaquín Santa María Vigil y García, recordado en Mixco no solo por su labor pastoral, sino por el afecto y el respeto que supo ganarse entre los fieles a lo largo de casi dos décadas.

El interés por retomar la investigación de su ministerio pastoral surgió a partir de un video en el que se comentaba un detalle en la partitura de una de sus marchas fúnebres. Aquella observación puntual me llevó a indagar con mayor detenimiento en su trayectoria, abriendo el camino a una investigación que permitió reunir y contrastar diversos datos sobre su vida y obra. Quedando aún pendiente mucho por establecer sobre la vida de una persona que marcó tanto la memoria colectiva de un municipio y de la narrativa histórica en el contexto cuaresmal y de Semana Santa de Guatemala.

Su ministerio se desarrolló en años particularmente complejos. Tras los terremotos de 1917 y 1918, que afectaron gravemente templos y poblaciones, el municipio emprendió un proceso de reconstrucción en el que el presbítero Santa María tuvo un papel activo, promoviendo la restauración del templo parroquial y acompañando a la comunidad en una etapa de recuperación tanto material como espiritual. Él mismo guio la reconstrucción y el diseño del templo, que concluyó ya siendo párroco el padre Juan Francisco Urrea Rodríguez, en 1941. Pero fue Monseñor Santa María quien bendijo el templo por designio del arzobispo Mariano Rossell Arellano. 

Durante 17 años, ejerció como guía espiritual en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, consolidándose como una presencia constante en la vida religiosa de nuestro pueblo.

Del archivo de Mayra Ramírez

Un hallazgo documental

Un detalle poco conocido de su vida es su segundo nombre. Durante mucho tiempo no apareció en las referencias habituales; sin embargo, en el curso de esta pequeña investigación localicé su partida de bautismo, cuya consulta permitió aclararlo.

El documento consigna lo siguiente:

“En veintidós de julio de mil ochocientos ochenta y seis, el señor presbítero don Salvador Martínez Sobral, con licencia del infrascrito cura de esta parroquia rectoral de San Sebastián, bautizó solemnemente a Joaquín Ángel, que nació el día primero del mismo mes; es hijo legítimo de Luis Santamaría Vigil y de Josefa García, y fueron los padrinos don Joaquín Díaz Durán y su esposa doña Josefina Matheu de Díaz Durán, a quienes se advirtió de su obligación y espiritual parentesco”.

Así queda registrado que sus padres le dieron el nombre de Ángel, un detalle que, visto en perspectiva, resulta sugerente si se piensa en el camino que más adelante tomaría su vida dentro de la Iglesia.

Entre la fe y la música

Su faceta de compositor constituye otro aspecto relevante. En su obra sacra más conocida, Señor Pequé, y que fue de la que se hablaba en el video que mencioné al principio, en la portada de su partitura puede leerse: “Dedicada a la venerable y consagrada imagen de Jesús de la Merced y obsequiada a la Hermandad del mismo nombre por su autor”. Y en la parte inferior: “Mixco, 1 de abril de 1927”. Este dato no es menor: permite descartar la idea de que la obra fue escrita durante su paso por la parroquia de La Merced. Al revisar sus nombramientos, se confirma que en ese momento se encontraba en Santo Domingo Mixco. 

A esta pieza se suman la marcha fúnebre Gólgota (1931) y composiciones de carácter festivo inspiradas en el lugar que tanto apreció, como Alegres mixqueños, además del vals El poder del amor.

Trayectoria pastoral

El recorrido de su ministerio ayuda a dimensionar mejor su labor:

San Cristóbal Palín
Del 27 de septiembre de 1914 a febrero de 1917.
Sucedió al presbítero Juan Rafael Chavarría y posteriormente entregó la parroquia al presbítero Ricardo Arzú y Romá.


Villa Nueva de la Concepción

De febrero de 1917 al 13 de junio de 1922.
Sucedió al presbítero Jesús Aguilar y entregó al presbítero José María Castillo.

Hacia junio de 1919, su presencia en Villa Nueva comenzó a ser menos constante en la administración de los sacramentos. En su lugar, asumió estas funciones un fraile que firmaba como H. San Germán, mientras el presbítero Santa María realizaba intervenciones esporádicas en Amatitlán, Villa Canales, Nuestra Señora de los Remedios y otras localidades. No se ha podido determinar con certeza el motivo de esta disminución, aunque todo apunta a una posible enfermedad u otra limitación.

En agosto de 1920, las partidas sacramentales aparecen firmadas por el padre Juan Urrea, quien actuaba como párroco interino. Entre septiembre y octubre del mismo año, el presbítero Santa María retoma la firma de los documentos; la última registrada en esta parroquia corresponde al 10 de octubre de 1920.

Hasta ahora, no ha sido posible establecer con claridad dónde ejerció su ministerio entre esa fecha y su siguiente destino y solamente se localizó una unión matrimonial que celebró en Nuestra Señora de los Remedios en febrero de 1922 y su presencia en abril de ese mismo año en la bendición del templo de San Sebastián, tras su reconstrucción, por el arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón.

Santo Domingo Mixco
Del 13 de junio de 1922 a agosto de 1939.
Sucedió al presbítero Sebastián Mejicano y entregó la parroquia al presbítero Juan Francisco Urrea Rodríguez.


Del archivo de Diego Bran: Primeras Comuniones en Mixco, 1929. Al centro el padre Joaquín Santa María Vigil

En noviembre de 1929 fue sustituido por el padre Víctor Tello Ávila; sin embargo, el 17 de diciembre del mismo año fue restituido en su cargo debido a la grave enfermedad del padre Tello.

Al concluir su etapa en Mixco, en 1939, fue nombrado vicario general y canciller del Gobierno Eclesiástico de Santiago de Guatemala, lo que refleja el reconocimiento a su trayectoria.

Compartida por Amílcar Toc en Fotos antiguas de Mixco

El paso por La Merced

En la memoria colectiva se le atribuye haber sido párroco de La Merced; sin embargo, no se han encontrado documentos de primera mano que lo confirmen ni que indiquen con precisión los años.

No obstante, al revisar las fuentes disponibles, surge un dato particularmente significativo: el único registro en el que aparece mencionado como “párroco de La Merced” coincide con el período en que fue sustituido en Mixco por el padre Víctor Tello Ávila, entre noviembre y diciembre de 1929. 

En ese intervalo —cuando se encontraba temporalmente fuera de su parroquia— se localizó un registro matrimonial en la parroquia de San José (Catedral Antigua) en el que se lee: “el Pbro. Joaquín Santamaría, párroco de La Merced, con mi licencia desposó…”. Esta coincidencia cronológica permite considerar, con la debida prudencia, que su paso por La Merced pudo haber tenido lugar precisamente en ese breve lapso.

Más allá del ministerio

Más allá de su labor pastoral, también tuvo afinidad por el deporte. Impulsó la práctica del fútbol al apoyar a un equipo llamado San Luis, probablemente en honor a su padre. Con el tiempo, surgió en la localidad otro equipo que llevó su apellido.

Asimismo, en la década de 1970 funcionó en Mixco un instituto por cooperativa que también llevó su nombre, prolongando así su recuerdo en la comunidad.

Memoria y legado

En el recuerdo que ha pasado de generación se menciona que, monseñor Joaquín Santa María Vigil y García padeció una larga enfermedad y falleció el 12 de septiembre de 1950. Su muerte causó profunda consternación entre los mixqueños, que a pesar de que ya habían pasado 11 años de haber dejado la parroquia de Santo Domingo, le guardaban inmenso cariño. Fue sepultado, conforme a su voluntad, en un mausoleo familiar en el Cementerio de Mixco.

Tiempo después, un comité emprendió la tarea de erigir un mausoleo acorde a su figura, concluido en 1959, lugar al que fueron trasladados sus restos. Ubicado a la entrada del cementerio, este monumento, que seguramente muchos han visto, pues destaca desde el ingreso, permanece como testimonio de la estima que la comunidad le profesó, recordando a un pastor cuya vida quedó estrechamente ligada a la historia de Mixco.







El pasado Jueves Santo, la Hermandad de Jesús Nazareno, Protector Perpetuo de Mixco, rindió un certero homenaje a Monseñor Santa María, colocándo una representación suya como parte del adorno procesional, dirigiendo la reconstrucción del templo, dándole el merecido lugar que merece en la historia de Mixco. 




viernes, 13 de febrero de 2026

Francisco Javier Arana Castro tío de Carlos Manuel Arana Osorio: ¿mito genealógico o verdad histórica?

Algunos datos familiares del coronel, miembro de la Junta Revolucionaria de Gobierno e hipótesis de esclarecimiento de su parentesco con el general, expresidente de la República de Guatemala.

Dentro de mis investigaciones genealógicas, en la fase de entrevistas a mis familiares, me comentaron sobre el parentesco, por el linaje Castro, con el coronel Francisco Javier Arana, destacado militar guatemalteco, que tuvo una participación determinante en la justa revolucionaria de Guatemala, de 1944, siendo parte de la Junta de Gobierno que asumió el poder tras deponer al general Federico Ponce Vaides.

Mi abuela y mis tías me comentaban que era primo de mi bisabuela y mi tía bisabuela, Raquel Angelina y María Rebeca Herminia Castro Cordón, Mamá Lita y Tía Mina, pero no se sabía exactamente en qué grado. Recordaban que el segundo apellido de Francisco Javier era Castro y que su mamá se llamaba Margarita. En sus historias me contaban que el coronel no perdía la oportunidad de visitar a sus primas cuando pasaba por Mixco. Entre los recuerdos genealógicos que atesoro en mi colección, se encuentra un retrato suyo, probablemente obsequiado a mi bisabuela.


Cuando empecé mis estudios genealógicos formales por supuesto que incluí establecer de qué forma estaba ligado a este personaje tan relevante en el acontecer nacional, partiendo únicamente del dato disponible, que el nombre de la mamá de Francisco Javier es Margarita.

Cuando hojeé los libros de bautismo de la parroquia Santo Domingo Mixco tuve éxito, pues localicé la partida de Margarita, junto a la de Domingo Castro Chinchilla, hermano de mi tatarabuelo José Manuel María. Redactada de la siguiente forma:

A diez de junio de mil ochocientos setenta y tres, en esta Iglesia de Santo Domingo Mixco, yo el cura bauticé solemnemente a Margarita que nació hoy, h.l. de Francisco Castro y de Isabel Rodríguez, madrina Petrona Castro.

Manuel de J. Valenzuela1

Por supuesto que faltaba confirmar que se tratara de la misma Margarita, pues aún siendo tan poca la población a finales del siglo XIX, ya existían homónimos. Pero mis primeras deducciones apuntaban a que Margarita es prima hermana de mi tatarabuelo José Manuel María, pues son contemporáneos y además sabía que mi cuarto abuelo, Indalecio Castro Yescas tenía un hermano llamado Juan Francisco. Lo único que no coincidía era el nombre de la esposa de Juan Francisco, pues sabía que se llamaba María Susana Quinteros Gómez. No obstante, existía la posibilidad de que hubiera contraído segundas nupcias con Susana Quinteros y que su primer matrimonio hubiera sido con Isabel Rodríguez.

Esta última duda se esclareció cuando supe de la existencia de otro hermano de mi cuarto abuelo, que también se llamaba Francisco, bautizado como José Francisco de Paula Castro Yescas, nacido el dos de abril de 1839 y fallecido a veintisiete de mayo de 1918. Y también de otra hermana llamada María Petrona Pascuala, nacida el veintitrés de octubre de 1837 y fallecida el veintiocho de noviembre de 1896, siendo la mayor de los hermanos Castro Yescas, y que fue la madrina de Margarita, datos que me ayudaron a confirmar que esta partida de bautismo correspondía a la mamá de Francisco Javier. Y esto lo terminé de confirmar con el intestado de Francisco Casto, en el que Margarita se presenta como su única descendiente y adjunta las partidas de defunción y de fallecimiento anteriormente encontradas.

Muy contento le conté en esa ocasión a mi tía Mely, Mélida Ruth Mansilla Castro, lo que también les hubiera gustado mucho conocer a mi abuelita Mamá Yoli, Lidia Yolanda Castillo Castro y a mi tía Minda, Luisa Arminda Castillo Castro, pero ya para entonces habían retornado a la casa del Padre. Al contarle recordó una anécdota muy interesante que vivió con Margarita:

Una vez, en el año 1957, la encontró muy preocupada, y le contó que tuvo un sueño horrible, en el que asesinaban al presidente de la República, coronel Carlos Alberto Castillo Armas, que había pedido una audiencia con él, pero que no había sido posible por su apretada agenda. Como algunos de los lectores sabrán, increíblemente el magnicidio del presidente Castillo Armas sucedió ese año, el 26 de julio.

Con el tiempo, cuando aprendí más sobre el período histórico de Guatemala conocido como la Contrarrevolución, sobre el vil y nunca esclarecido asesinato de Francisco Javier Arana Castro, y sobre las acciones políticas enmarcadas por algunos historiadores como anticomunistas, supe de un libro rara avis historiográfica, en el que se narran las atrocidades cometidas durante esta época: El Calvario de Guatemala: 3 de Julio de 1S54 - 3 de Julio de 1S55. Al leer el nombre pronto recordé que este lo tenía en mi biblioteca, formada con volúmenes de mis antepasados, en especial de mi bisabuelo Jean Dysli Obrist, de mi abuelo Iván Eric Dysli Quevedo, de mi papá Eric Ernesto Dysli Castillo y de otros familiares amantes de la lectura. Al encontrarlo lo revisé rápidamente y me sorprendí al hallar una fotografía de Margarita Castro, que inmortaliza el momento en que firma una petición ante un tribunal común de Guatemala para que se castigue a los culpables de la muerte de su hijo.


Más adelante encontré otros documentos que ampliaron los datos biográficos de Francisco Javier, entre ellos su partida de bautismo, la cual dice así:

En la Parroquia Rectoral del Sagrario, a cuatro de enero de mil novecientos seis, el Sr. Coadjutor, Prbo. D. José Mariano Yturbide bautizó solemnemente a Francisco Javier, nacido el tres de Dbre., del año ppro., hijo legítimo de Angel Ma. Arana y Margarita Castro: padrino Manuel J. Arana.

Salvador A. Martínez

Además, en el margen de la partida están los datos de su matrimonio:

Casó con Dora Amalia Mansilla Valleri, el 27 de octubre de 1S40, en El

Calvario. Arango A.


En este importante documento encontré el nombre del padre de Francisco Javier, así como el de otro familiar: Manuel J. Arana, quien será relevante más adelante, pues posiblemente jugó un papel clave en la deducción de su posible parentesco con Carlos Manuel Arana Osorio, cuyo vínculo es el principal objetivo de estas líneas: aclarar si son parientes o no.

Dentro de las anécdotas de mi abuela y mis tías, también mencionaban a la hermana de Francisco Javier, María Alicia Isabel Arana Castro, Chabelita Arana como la nombraban con cariño, con quien tuvieron una estrecha relación, pues incluso fue parte del claustro de maestras de la Escuela de Niñas de Mixco, de la cual fue directora mi tatarabuela María Raquel Cordón Fuentes de Castro.

Guardo también en mi colección, fotografías en las que aparece Chabelita, incluyendo una en la que posaron para la cámara con mi tatarabuela, Mamá Raquel, mi bisabuela Mamá Lita, mi Tía Mina, y otras profesoras, junto a las niñas estudiantes de la escuelita.

1. María Alicia Isabel Arana Castro, 2. Raquel Angelina Castro Cordón, 3. María Raquel Cordón Fuentes de Castro y 4. María Rebeca Herminia Castro Cordón

Y otra muy especial dedicada a mi bisabuela, en la que escribe en su anverso: “A mi prima Raquelita: Dedico mi humilde sombra como una prueba de mi sincero cariño”, la firma y fecha: “Mixco, mayo 4 de 1927”.



Una de un grupo de mixqueños, primos y amigos que estaban en un día de campo en la aldea El Campanero, muy cercana al pueblo. En esta mis bisabuelos eran novios aún, o se estaban enamorando, se casaron dos años más tarde. En el extremo izquierdo, la primera es Chabelita Arana Castro, junto a su prima, mi bisabuela Raquel Castro Cordón. Mi bisabuelo es quien toma de las riendas al caballo.


Y otra más en la que se dispusieron para la toma junto a su esposo Rodrigo Mariano Mazariegos de León.


También encontré la partida de bautizo de Chabelita que dice así:

En veintisiete de junio de mil novecientos siete el p. José Luis García, con licencia mía, bautizó solemnemente a María Alicia que nació a diez i ocho [sic] del mismo mes, hija legítima del Coronel Don Anjel [sic] Ma. Arana y Margarita Castro. Madrina: Ignacia de Arana.

Salvador A. Martínez

Es de notarse que no se le bautizó con el nombre de Isabel, pero este si consta en su partida de nacimiento civil, en la que se la registra como María Alicia Isabel. También, posteriormente se evidenció que su madrina, a quien se nombra Ignacia de Arana, se trata de Ignacia Mansilla García, esposa de Manuel de Jesús Arana Barillas (4 de diciembre de 1866- 24 de marzo de 1946), de quien se constató con su partida de bautismo y otros documentos es hermano de Angel María. Manuel de Jesús, como se vio anteriormente apadrinó a Francisco Javier, de quien ya se mencionó podría ser clave en esta aclaración de parentesco.

También, algunas páginas después, en los libros de bautizo de la misma parroquia de El Sagrario aparece el registro de Miguel Angel Arana Castro, nacido a trece de mayo de 1909, siendo su madrina Cayetana Yzaguirre, quien además acude a comparecer para el registro de su nacimiento y se identifica como su tía, pero no he logrado dilucidar de qué forma se establece este parentesco.

Al contrario de Chabelita, que recuerdo fue mencionada en las anécdotas de mis familiares, a Miguel Angel no se lo mencionó nunca, lo que abría la posibilidad, como era bastante común en épocas pasadas, haya fallecido muy pequeño.

Esto podría confirmarse con una partida de defunción registrada en Mixco, a veintiuno de octubre de 1910, un año después de su nacimiento, en la que José Castro -seguramente el primo de mi tatarabuelo José Manuel María, hijo de Dolores Castro Yescas- comparece dando noticia del fallecimiento de un niño de un año de edad llamado Angel María; aunque no coincide por completo con el nombre es altamente probable que se trate de la misma persona, dadas las circunstancias y también no se registra el nacimiento de otro hijo llamado Angel María, por lo que puede ser como con Chabelita, que aparece otro nombre más y en el caso de Miguel le omitieron este, le dejaron Angel y le agregaron María, como su padre.

Otro documento importante es la partida de matrimonio de los padres del coronel Arana, la que se encuentra en el Registro Civil de Mixco, en la que se indica que unieron sus vidas, el siete de octubre de 1904, ante el alcalde 1º, Francisco Schaffer, los testigos: Justiniano García, Mariano Juárez [Mariano Jesús Juárez Borrayo, n.e.] y Manuel E. Aguilar [Manuel Esteban Aguilar Borrayo, n.e.]; y los padrinos: Manuel Arana, ya mencionado por tercera vez y que recordamos será la clave para la hipótesis de parentesco con el general Arana Osorio) y Marta Batres.

Lamentablemente, en su acta de matrimonio, no se mencionan a los padres de los contrayentes, pero por el documento de defunción de Angel María sabemos que son: Pedro Arana y Dolores Barillas, y que su fecha de muerte, trece de julio de 1910, nos ayuda también a saber que probablemente solo tuvieron a los tres hijos ya mencionados: Francisco Javier, quien quedó de 4 años y 7 meses, María Alicia Isabel 3 años recién cumplidos y Miguel Angel (Angel María hijo) apenas 1 año y 2 meses, y este último fallecería apenas 3 meses después que su papá.


    Habiendo mencionado algunos de los datos necesarios de la familia de Francisco Javier pasamos a mencionar los necesarios de Carlos Manuel Arana Osorio, empezaremos con su partida de nacimiento, que dice de la siguiente forma:

En Barberena a veinte de julio de mil novecientos diez y ocho, ante el encargado del Registro Civil y testigos que firman compareció don Joaquín E. García C., mayor de edad de este vecindario y dijo: que el miércoles diez y siete del actual, a las diez y cuarenta y cinco minutos de la mañana nació en esta población el niño Carlos Manuel hijo ilejítimo [sic] de el Licenciado don Manuel Arana S. y la Señorita Piedad Osorio, ladinos. Leído lo escrito, lo ratifico y firmo.

Jorge Navarro L.

Al margen encontramos también una anotación que considero importante, ya que su fecha coincide con anotaciones en otros documentos que podría fortalecer la conclusión de lo que se quiere demostrar, y dice así:

El infrascrito Encargado del Registro Civil y testigos hacen constar que hoy cinco de Diciembre de 1S20 presentada la Srta Piedad Osorio se tuvo a la vista la providencia de fecha cuatro de noviembre de mil novecientos veinte declarada por el Juzgado de Instancia de Escuintla declara que el impúber Carlos Manuel es hijo legítimo del Lic. Don Manuel Arana S. y la Sta. Piedad Osorio12.

Luego tiene otra anotación más:

Certificada por vez el 23 de abril de 1S32.



Acá se encuentra la razón por la que indiqué en varias ocasiones anteriormente se le pusiera atención a Manuel de Jesús Arana Barillas, pues el papá del general Arana Osorio se llamaba casi de esta forma: Manuel Arana, pero dada la ausencia de mención en la oralidad en mi familia de algún parentesco fue que empecé esta pequeña investigación, y lo primero que me llamó la atención fue la “S.” que le colocan después de su nombre, que casi siempre es la inicial del otro apellido. Posteriormente me causó también inquietud que le colocaban “licenciado” y en la defunción de Manuel de Jesús Arana Barillas lo identifican como “coronel del Ejército”.

La prueba más común que se realiza para empezar a comprobar un parentesco, que es la de ver los años de nacimiento entre los posibles parientes, daba un resultado, si bien, no negativo por completo, pues resultaría que Manuel de Jesús Arana Barillas de ser el padre de Carlos Manuel Arana Osorio, lo hubiera tenido a los 52 años, situación no imposible pero poco probable.

Con estos detalles empecé a descartar la aseveración que se hace en algunas biografías del general Arana Osorio disponibles en internet sobre el parentesco entre Arana Castro y Arana Osorio, y que también se ha hecho en algunos árboles genealógicos públicos en la plataforma


FamilySearch y Geni, donde se han creado perfiles de una persona llamada Manuel Arana Castro, esposo de Piedad Osorio y padre de Carlos Manuel, sin existir un documento que respalde su existencia.

Para seguir comprobando esta inconsistencia decidí investigar más sobre los antepasados del general Arana Osorio, empezando por buscar a otras personas llamadas Manuel Arana, en especial que tuvieran un segundo apellido iniciado con S. De esta forma di con el siguiente documento que es muy probable corresponda al papá de Carlos Manuel:

En la Ciudad de Escuintla, el día doce de julio de mil novecientos veinte, ante el Registrador Civil y testigos de asistencia compareció don Eliseo Arana Dardón, mayor de edad, soltero, vecino de esta y expresó: que el día tres del presente mes a las ocho de la mañana falleció en esta, el Licenciado don Manuel Arana S. de cincuenta y dos años de edad, soltero, ladino, originario de San Miguel Petapa, departamento de Amatitlán, hijo del general don Cruz Arana y de doña María Salazar. Comandante de Infantería del Cuerpo Jurídico. No testó. Ratifico lo escrito, leído que le fue y firmo. Certificamos

Al margen tiene una anotación:

21 de julio de 1920 - Se dio certificación al interesado 

Obsérvese en este documento los datos que coinciden con las generales de la persona identificada como padre de Carlos Manuel:

-Licenciado

-Su segundo apellido inicia con S, Salazar

-Y la anotación que se hace al margen es del mismo año (1920) en que se hace la anotación de providencia en la partida de Carlos Manuel


También hay que hacer la observación que, con la prueba corriente de restar los años de nacimiento, cuando Manuel Arana Salazar tuvo a Carlos Manuel, si los años consignados son correctos, lo tuvo a los 50 años y falleció cuando su hijo tenía apenas 2.

Para fortalecer la documentación de Manuel Arana Salazar, traté de localizar su partida de bautismo por 1868, en San Miguel Petapa, pero al parecer, los libros de esos años están perdidos. De quien sí localicé documentación, fue de su padre, el general Cruz Arana quien curiosamente murió algunos meses antes que su hijo Manuel, el 14 de febrero de 1920, era hijo de Valerio Arana y Manuela Lorenzana.

Además, también localicé la muerte de otro de los hijos de Cruz, José Arana, suscitada poco tiempo antes en 1919. José es el padre de Eliseo Arana Dardón, quien dio el parte de la muerte de Manuel.

Las tres defunciones se registraron en Escuintla, pero tanto a Manuel como a su padre Cruz les consignan ser originarios de San Miguel Petapa, y de las tres se pidió certificación en 1920, la de José el 20 de julio, la de Manuel al día siguiente y la de Cruz el 21 de agosto.


Además de estos documentos hay otros de la familia Arana, descendientes de Valerio Arana y Manuela Lorenzana, pero no he localizado alguno que la una a la familia de los Arana, descendientes de Manuel Arana y Luciana Quezada abuelos de Angel María y Manuel de Jesús Arana Barillas.

Existen varios indicadores que nos llevan a deducir que el parentesco entre Francisco Javier Arana Castro y Carlos Manuel Arana Osorio no es tan cercano. No se trata de una relación de tío directo, y de ser el mismo Manuel Arana, la relación que tendría con Francisco Javier sería de primos, pues se ha identificado erróneamente al supuesto padre de Carlos Manuel como hermano de Francisco Javier, basándose solo en el nombre y sin considerar la posibilidad de un homónimo. Es más probable que Carlos Manuel sea descendiente de Valerio Arana y de Manuela Lorenzana. Queda pendiente investigar si, en algún momento de la historia, estos dos linajes Arana convergen, lo cual es altamente probable, ya que ambas familias comparten un mismo origen en San Miguel Petapa.