Similitudes y diferencias entre la novela y el cuento (II)
Continua este pequeño y diletante análisis de la novela y el cuento. Antes de publicar la primera parte como esta segunda, al releerlo voy haciendo enmiendas, pues con el tiempo, o se cambia de opinión o se adquieren más conocimientos.
A manera de
intercalar las similitudes y diferencias entre cuento y novela trataré ahora un
par de similitudes. Una de ellas estriba en los temas y funciones que desarrollan.
No hay restricciones en cuanto a que un cuento no puede ser arte por el arte y
una novela no puede tener un tinte de denuncia o viceversa. Ni tampoco las hay
de que una novela no puede tratar temas sociales, políticos ni económicos, ni
que el cuento tampoco lo pueda. Otra de ellas es la forma de narrar de ambos
géneros. Ambos están claramente en prosa –aunque hay excepciones como Eugenio Oneguin de Pushkin, novela
escrita en verso. Cuentos en verso pues los hay mucho más, pero basta con que
citemos aquel inolvidable del príncipe de las letras castellanas que inicia: “Margarita
está linda la mar, / y el viento, / lleva esencia sutil de azahar;”-. Pueden
narrar en tercera persona, en primera persona, utilizan estructuras en forma de
diario o de memoria, se valen del diálogo, del monólogo interior, de las
descripciones, etc., ambas se valen de estás mismas técnicas. Pero claro, es
sólo una similitud, ya que en un cuento no da tiempo de incluir personajes
funcionales con presentación minuciosa, descripciones retardatorias, ni
diálogos extensos y vagos, etc.
Entremos ahora
en características de la novela que nos hagan posible llegar a una definición
más o menos acertada. Cito a María del Carmen Bobes Naves quien en su libro
titulado: La Novela cita a E. Muir, quien nos dice: “la
novela es la manifestación más compleja y amorfa de la literatura y estas dos
circunstancias son un obstáculo grave para alcanzar una definición clara y
completa.” Es por ello que haremos el intento.
Nos ha quedado
claro la extensión de la novela, es mucho más larga que el cuento. Esta es
la causa de que la novela pueda albergar
muchos más recursos literarios. Trataré algunos de ellos. Acá incluiré una otra
equiparación muy parecida a una que hace Baquero al final de su libro Qué es el cuento, pero con una transformación
mía.
La novela es
como una Sinfonía de G. Mahler y el cuento es como un estudio de F. Chopin. Para
los que gustan de música académica no será muy difícil notar está comparación.
Tomemos entonces la Sinfonía No.
1 de Mahler. Consta de cuatro movimientos y alcanza una duración total de más
de cincuenta minutos. En su último movimiento participan todos los instrumentos
de la orquesta. De Chopin tomemos el estudio Op. 10 No. 4. Es una obra para
piano solo, dura aproximadamente dos minutos. Un estudio es una composición
musical corta, destinada a practicar la habilidad y la técnica en un
instrumento solista. Chopin fue uno de los más grandes escritores de estudios
de su época. En cada uno de ellos, como en este Op. 10 No. 4, el despliegue de
técnica es explosivo de principio a fin.
Mencioné que
la novela gracias a su mayor extensión hace uso de mayor cantidad de recursos
literarios. En la sinfonía de Mahler los instrumentos entre ellos mantienen un
diálogo tan complejo, solo igualable al tipo de diálogo que en la novela
encontramos. El diálogo en la novela es un recurso muy poderoso. Para
esclarecer esto de mejor manera citaré a Eichenbaum:
“(...) se
caracteriza por el generoso empleo de descripciones, retratos psicológicos y
diálogos. A veces estos diálogos se presentan como una simple conversación que
dibuja el retrato de los personajes a través de sus réplicas, o que constituye
una forma velada de narración y, por tanto, sin carácter “escénico”. Pero a
veces esos diálogos adoptan una forma puramente dramática y tienen como función
hacer avanzar la acción más que caracterizar a los personajes por sus réplicas.
Se convierten, de esta manera, en el elemento fundamental de la construcción.
La novela rompe con la forma narrativa y llega a ser una combinación de
diálogos escénicos y de indicaciones detalladas que comentan el decorado, los
gestos, la entonación, etc.”
Otro aspecto
importante de destacar en cuanto a esta equiparación es un aspecto que ambas
artes comparten, literatura y música, en específico sinfonía y novela. Me
refiero al aspecto polifónico. Polifonía que etimológicamente viene del griego pulofonia quiere decir mucha voz. En
música, polifonía es un conjunto de sonidos simultáneos, que contienen su
propia expresividad musical, conservando su independencia, y con los demás
forman un solo tono armónico. Y es que en la novela hay mucho de polifónico.
Poco fuera que la parte 1.4 del libro titulado La Novela de María del Carmen Bobes Naves se titula: El discurso polifónico de la Novela. Destacan en este apartado los aspectos que formula acerca del
discurso de la novela:
a)
la narración costumbrista, que se interesa por
el tipismo lingüístico;
b)
la posibilidad de dosificar la información, a
través, de indicios verbales, sobre todo en las novelas de aventuras, en las
policíacas, etc., y
c)
los elementos dramáticos de la novela, en cuanto
se manifiestan en los diálogos de los personajes, lo que da lugar al estudio de
los monólogos, de los diálogos, interiores y exteriores, de los llamados
estilos directo, indirecto, indirecto libre, etc.
En el
discurso de la novela se integran varias voces, las voces de todos los personajes
minuciosamente presentados y descritos, cada uno con su propia visión de mundo,
su propia manera de ver las cosas. Cada una de estas voces, van convirtiéndose
en la voz del narrador quien tiene que ser el artista unificador de esa
polifonía en un solo tono armónico. Según Bobes esto ocurre en toda expresión
literaria o no literaria, en el texto lírico y en el dramático, pero la novela
potencia las posibilidades del lenguaje en este aspecto convirtiéndolo en una
técnica literaria propia de su discurso.
En una
sinfonía hay un tema principal, luego se suspende y se dan algunas variaciones
del tema, u otros temas y luego regresa al tema principal. Al igual que en la
novela está desarrollando una acción se introduce otra y vuelve a aquella al
cabo de muchas páginas. Esto nos supone que en una novela pueden narrarse una,
dos, tres, varias historias. Al contrario del cuento, habrán algunos donde sí
se narren dos historias, pero o son muy parecidas o le dan cierto apoyo a la
historia principal, como en el caso del cuento de J.L. Borges, “Los dos reyes y
los dos laberintos”.
El arte
descriptivo en una novela da posibilidades de detener el tiempo o transformar
los segundos en minutos de lectura, los instantes en prolongados análisis
descriptivos. Menciona Baquero: “Recuérdese, en A la recherche du temps perdu de Proust, la descripción de aquel
beso que el narrador da a Albertina, fugacísimo en su duración real, muy
alargado en la literaria; como si el narrador lo hubiera sometido a un efecto
cinematográfico de ralenti, de cámara
lenta.” Si en un cuento se detiene el tiempo se pierde la esencia del mismo. Es
como en la sinfonía y el estudio. En la sinfonía puede detenerse la
participación melódica de todos los instrumentos y dejar a algunos cuantos
haciendo un acompañamiento rítmico e introducir a un instrumento que interpreta
una parte de significante dificultad o belleza, una cadencia, comparable con la descripción detallista de la novela. Al
contrario del estudio no se puede parar la intensidad en ninguna de la partes
ya que no habría esa explosión característica, totalmente igual que en el
cuento.
Busquemos
ahora una definición de la novela tomando en cuenta las características arriba
mencionadas y que nos ayuden a encontrar esas diferencias y similitudes con el
cuento. Citaré para ello a Bobes: “La novela es un relato largo, en prosa, con
discurso polifónico y recursivo. Estos rasgos la sitúan en relaciones de
comunidad con otras formas de relato literario y no literario y la definen
frente a creaciones literarias de otros géneros, dándole una especificidad
dentro de la narrativa y dentro de la
literatura.”